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Español2015

522 van alternándose con los intactos edificios de esta enorme fortaleza. En el fresco Patio de los Arrayanes del palacio nazarí, en el que se re- flejan los impresionantes muros de este oasis árabe en el agua, no nos importaría pasar el día entero. Nos parece haber realizado un viaje en el tiempo a una época ya pasada, esperando ver al califa con su cor- te a la vuelta de cualquier esquina. La etapa del día siguiente es un duro contraste. Finalmente, el otoño también ha llegado a Andalucía. Los sinuosos trazados de la carretera más alta de Europa, la que sube al pico del Veleta en Sierra Nevada, y las carreteras que nos llevan a Almería son un auténtico paraíso para moteros. Los ojos apenas pueden procesar todas las impresiones. El cielo de un intenso azul sin ninguna nube se alterna con la arboleda teñida de amarilla al filo de la carretera. En Trevélez, una de las localidades más altas de España, hacemos una parada. El jamón serrano, por el que es famoso Trevélez, inunda con su olor todo el entorno. En la pequeña venta en la que paramos, cuelga una cantidad infinita de esta delicatessen culinaria del techo. Como es normal, probamos las finas lonchas recién cortadas que nos ofrecen. Lo acompaña- mos con pan y una sopa de judías blancas, tocino y patatas. Una vez repuestas nuestras fuerzas, volvemos a coger nuestras monturas y conducimos a lo largo de la sierra más alta de España ha- cia el norte para alcanzar nuestro destino intermedio en el cabo de Gata. A medida que descendemos por la carretera hacia el valle y nos vamos acercando a Almería el clima cada vez es más distinto. Nuestras gargantas se secan y el paisaje se vuelve desértico. Lo cual no debe extrañarnos, ya que esta ciudad portuaria se encuentra en una de las regiones más secas del continente, y el de- sierto de Tabernas, que cruzamos, es el único desierto de Europa. «Como máximo, llueve dos veces al año», nos explica José, el cocinero del restaurante del camping en el cabo de Gata, mientras que nos tomamos una merecida cerveza bien fría tras montar nuestra tienda de campaña. Se ha levantado un viento fuerte y sobre el mar hay

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