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Español2015

437 Panamerica Evidentemente, Alaska tiene su propio encanto. No solo asombra por sus glaciares, sus montañas, la tundra y las inumerables pistas que la recorren, sino también por su fauna. Claro que de lo que más se habla es de los osos grizzly. Aunque lo que es verlo, solo hemos visto sus huellas. Igual es mejor que haya sido así. De todas formas, parece que el animal que más ataca a los huma- nos es el alce. Al contrario que los caballos, dan coces con las patas delanteras para defenderse o proteger a sus crías. Las historias de los alasqueños son algo crudas. Entre ellas, que se han encontrado cráneos de osos grizzly reventados a coces.También cuentan que un rifle no sirve al 100 % para protegerse de los osos grizzly, ya que las balas no siempre logran atravesar el cráneo. En muchos casos, un oso grizzly herido de bala puede llegar a correr bastantes kilómetros. Ahora bien, no sabría decir qué tiene más potencia, si la patada de un alce o una bala de 9 mm. En Fairbanks, que se puede considerar como la última ciudad en el sentido pleno de la palabra, antes de coger la peligrosa Dalton Highway hacia Deadhor- se, puede ocurrir que de cinco que comparten mesa en un hostal los cinco sin excepción estén en el camino de Alaska a Argentina.Todos en moto, aunque cada uno con su propio estilo. Estoy seguro de que volveremos a encontrarnos con algunos de ellos. Espero impaciente lo que nos queda por delante y las nuevas amistades que haremos en el camino.Ya no hay marcha atrás, la aventura ya ha comenzado a rodar.

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