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Español2015

432 Panamerica llegamos recorriendo en zig zag toda Norteamérica. La primera oportunidad de ganar algo de pasta nos llegó por e-mail de un lector del blog deTouratech, que nos puso en contacto con un tapicero en Cleveland. A decir verdad nuestra experiencia en este tema era igual a cero, pero nosotros nos atrevemos con casi cualquier cosa. Después, en Los Ángeles, tuve la oportunidad de terminar de montar con David Hasselhoff un documental sobre el 25 aniversario de la caída del muro de Berlín. Una vez terminado este trabajo, ya pudimos finalmente poner rumbo hacia el norte. La gran variedad de los paisajes y los parques nacionales, sobre todo en la parte oeste de los EE. UU., es realmente impresionante. Resulta imposible plasmar todas las impresiones en palabras. Si tirásemos una carga completa de cámaras fotográficas desde un helicóptero sobre Colorado, Utah, Arizona y California, y dejásemos que p. ej., armadillos y ardillas las disparasen al azar, estoy seguro de que entre todas las fotos habría más de una merecedora de un premio Pulitzer. Independientemente de la idiosincrasia particular de los norteamericanos, a ellos «ni les interesa ni les importa lo que pasa en el mundo, la mayoría no tienen ni pasaporte», no puedo decir que no sean hospitalarios, sino todo lo contrario. Según lo que yo he podido vivir, se encuentran entre los primeros del mundo en esta categoría, irónicamente junto con los iraníes. Es virtualmente imposible parar en cualquier sitio y mirar el mapa para ver dónde poner la tienda de campaña sin que nadie se interese por ti y te invite a su casa. Durante los dos primeros meses solo tuvimos que pagar tres veces por hospedarnos. Además, ya de por sí cualquier norteamericano tardaría casi media vida en visitar todas sus montañas, desiertos, playas, islas, cañones y planicies sali- nas, por lo que tampoco les hace mucha falta un pasaporte antes de haberlo visto todo.

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