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Español2015

1167 Service y que en el rulo solo se guarden las esterillas, la tienda de campaña y los forros polares. Cuando se viaja solo, otro lugar adecuado para transportar el rulo es detrás del piloto en el asien- to. Si se coloca de forma que no limite la libertad de movimiento para los cambios de posición ocasionales, se disfrutará además de un respaldo gra- tuito. En combinación con las bolsas rulo, salen a relucir todas las ventajas de las maletas cuyas tapas se pue- den quitar del todo. Ya que permiten acceder al interior de la maleta sin que sea necesario quitar y volver a amarrar la bolsa rulo. En cuanto al amarre del equipaje, solo se deben considerar cinchas de alta calidad o sistemas de elásticos específicos para motocicletas. En cualquier caso debe descartarse el uso de pulpos sencillos, ya que no proporcionan una sujeción segura de la carga. Según una antigua creencia motera el mejor lugar para guardar los objetos pesados es la bolsa sobre depósito. Idea que se fundamenta en lo cerca que esta bolsa queda del centro de gravedad. Aunque en el caso de las motos enduro, u otras máquinas con depósitos altos, esta afirmación solo es cierta con respecto al eje longitu- dinal del vehículo. En la práctica, con frecuencia las bolsas sobre depósito se encuentran presidiendo todo el conjun- to a una altura de vértigo. De ahí que lo mejor sea dedicar este sitio para guardar utensilios que pesen poco, como cámaras de fotos, guantes de repuesto o la ropa para agua. Pero entonces, ¿dónde se mete todo lo que pesa de verdad? Sin duda alguna, su sitio es en las maletas de alumi- nio. Y aquí, lo más abajo y adelante posible. Lógicamente, nadie quiere transportar sustancias muy olorosas, como p. ej., bidones de gasolina, en el interior de una maleta. Una solución son los soportes disponibles como accesorios. Estos soportes permiten fijar cualquier bidón en el exterior de las maletas de forma óptima en lo que respecta al centro de gravedad y a prueba de cualquier pista. Botellas, cajas de apósitos y muchos otros uten- silios también se pueden transportar en el exterior de las maletas utilizando los adaptadores correspondientes. Incluso las tapas de las maletas pueden con- vertirse en un compartimento fácilmen- te accesible mediante el uso de bolsas especiales. Ahora bien, aunque el sistema de equipaje utilizado cumpla todos los requisitos teóricos, si no es ordenado ni tampoco permite encontrar lo que se necesita con facilidad una vez en ruta, no es práctico. Las bolsas interiores a medida de los distintos modelos de maleta evitan tener que rebuscar en el fondo de las maletas de aluminio todos esos uten- silios de pequeño tamaño. Además, protegen el equipamiento contra el rozamiento y permiten sacar fácilmente todo el contenido de una vez. En el caso de maletas grandes, el que la bolsa cuente con cremalleras grandes que permitan abrirla por varios lados permitirá alcanzar cualquier objeto con total comodidad. Que el contenido de las bolsas se mantenga ordenado es algo que se valora inmediatamente una vez en ruta. Para ello se pueden utilizar bolsas y fundas adicionales de distintos tama- ños y versiones para, p. ej., la ropa, el portátil o accesorios. Desde un punto de vista práctico, el equipaje no solo se debe distribuir en función de su peso, sino también procurando agruparlo según la función que cumpla. Aunque en la práctica frecuentemente hay motivos impor- tantes para no cumplir esta regla. Así, puede resultar muy poco práctico enterrar todas las herramientas en el fondo de la maleta. Si, p. ej., se utiliza

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