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Spanisch2014

865 La caravana da vueltas kilómetro por kilómetro a través de peñones macizos, prados empinados, rebaños de ovejas lanudas y bosquecillos sueltos. En los tramos más difíciles Diana va de pie sobre los descansapiés. Yo también, pero no sirve de mucho. El recorrido del muelle se puede sustituir únicamente por más recorrido de muelle. Pero así las pezuñas de los tigres obesos chocan más de una vez con el tope. Tarda bastante hasta que volvemos a trabar amistad fuera de la carretera. Cada vez nos regocija más este grandioso panorama que Dave va desenrollando ante nosotros curva a curva. Para mí es maravilloso ver una y otra vez como él, que ha estado aquí tantas veces, lleva la misma alegría escrita en la cara. En una parada corta en los altos de un campo casi interminable de botones de oro Diana y Dave intercambian las motos. ¿Está Dave haciéndolo porque ya sabe cómo continúa el recorrido? En la media hora siguiente tenemos que prestar mucha atención. En un inicio no porque la carretera fuera demasiado arriesgada. No, tenemos que tener cuidado con los usuarios más débiles de la carretera que aquí los hay a montones: las tortugas. Los paticortos con poco impulso están en la pista para frenar, la atraviesan a la alta velocidad que los caracteriza o sencillamente echan una cabezada. En otras palab- ras: marchamos a la velocidad en la que ellas caminan para no hacer una sopa de tortuga. Pero de repente cambia el panorama. Desaparecen las tortugas. En su lugar se suceden en nuestro camino pantanos llenos de barro. Diana hace serpentinas tranquilamente con la CRF, Dave la sigue excavando con su BMW pequeña y luego pasa el tigre sin pesuñas conmigo. Cabecea, yo remo, se balancea, yo forcejeo. El delicado perfil del neumáti- co ya está totalmente lleno de barro en los primeros metros. “¡Dave! ¿Cómo lo llevas?“

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