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Spanisch2014

650 ¡Qué gusto! Por fin rodar, un cielo sin nubes, 23 grados, radios perfec- tos y ningún tráfico. Mejor es casi imposible. No obstante, las carreteras de las Cevenas están bastante alejadas de la levedad del ser, sobre todo la zona montañosa que nos hemos propuesto para mañana. No es raro que las rutas ahí sean tan severas, enredadas, llenas de huecos o interrumpidas que pueda resultar peligroso rodar rápidamente a la vez que se disfruta el paisaje. Del Ardèche tomamos rumbo sin rodeos al parque nacional de las Cevenas y percibimos el cambio asombrosamente rápido de la naturaleza mediterránea a la ruda media montaña. La roca calcárea blanca, la maquia olorosa, el tomillo silvestre, los campos brillantes de amapolas y lugares amables de colo- res pastel hacen sitio a la sombría atmós- fera de pinares casi interminables y lugares grises. La carretera, que exige buenos amortigu- adores, sube hacia el Mont Aigoual. La cima, de 1567 metros de altura, está guarneci- da por los inmensos campos neva- dos y

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